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Fecha de publicación: 2013-02-06

Cómo desarrollar equipos de trabajo efectivo

Identifique las técnicas y acciones a seguir para crear estos equipos, por Angy Newman Coach Ejecutiva y BPM

Todo es mejor en equipo. La única fuerza que tiene la capacidad de cambiarnos, es la naturaleza, cuando una persona trata de convertirse en una parte integral de ella, obtiene la firmeza suficiente para avanzar hacia ese estado, la unificación total.

Hay quien dijo que lo simple sin redundancia es bello. La interconexión de los diferentes elementos que componen el sistema llamado naturaleza, es sencilla. Solo falta que los individuos tomen conciencia de ello.

Crear un compromiso

Los estudios siguen demostrando que las compañías que construyen culturas internas fuertes promueven con ello niveles elevados de responsabilidad y lealtad. Factor esencial de este proceso es –tal como han definido Tom Peters y Bob Waterman en su clásico libro “En busca de la excelencia”– exhortando que las organizaciones determinen su sistema de valores, decidiendo qué es lo que su empresa desea representar.

Las compañías excelentes y los equipos de trabajo que rinden a nivel elevado tienen valores claramente definidos acerca de cómo se gestiona el negocio o proyecto. Tal claridad, crea una fe común entre las personas que se fijan en esos valores y se orientan por ellos, en la convicción de que tales valores traerán el éxito.

Las investigaciones indican que la responsabilidad, la lealtad y el orgullo, así como la productividad del centro de labores, tienen relación directa con la claridad, aceptación e intensidad de los valores y de las normas por las cuales se rige.

La correspondencia entre los valores personales y los de la organización afecta significativamente a la conciencia individual de la responsabilidad, la disposición de trabajar intensamente y la fidelidad de los clientes, así como los niveles de eficacia y de satisfacción en el puesto de trabajo.

El éxito de cualquier corporación demanda el aprovechamiento íntegro de la inteligencia de quienes colaboran en ella. Los equipos con proyectos, alcanzan resultados óptimos cuando ofrecen a sus miembros la oportunidad de aportar ideas propias y la responsabilidad compartida de las decisiones importantes. En estas condiciones, ven un sentido en lo que hacen, y todas las encuestas confirman que esto es una motivación esencial para los profesionales.

Cómo reforzar el sentido de responsabilidad y la moral del equipo

Existen muchas maneras de conseguirlo, dentro de las mejores, están las cinco siguientes: crear posibilidades que supongan un desafío; inspirar una visión común; fomentar la visibilidad; delegar poder “Empowerment”, y reconocer su talento y esfuerzo

Para reforzar el sentido de responsabilidad y la moral de un grupo de proyecto, se debe motivar a las personas. Y la motivación es tarea difícil. En realidad, pocos motivan a los demás; a lo sumo, es posible encauzar la motivación de la gente en el sentido de las metas del proyecto.

Desafortunadamente, es verdad que el integrante normal de un equipo de proyecto no aprovecha más del 30% de sus posibilidades, las ideas, los conocimientos, la preparación, la innovación y la convicción permitirán que ese 70% sea un resultado óptimo.

La rentabilidad del esfuerzo puede ser considerable. Las personas trabajarán con la misma dedicación tanto si está presente el jefe como si no lo estuviera. De tal forma que el trabajo esperado, se realizará en los tiempos correctos y dentro del presupuesto.

Un buen equipo a través del trabajador responsable

El trabajador responsable tiene el compromiso personal de lograr resultados. Pero también la tarea de construir y conducir organizaciones, en las cuales cada persona se vea a sí misma como un “gerente”, y acepte todo el peso de lo que es, básicamente, la responsabilidad gerencial: responder por su empleo y por su equipo de trabajo, por su contribución al desempeño y a los resultados de toda la organización, y por las tareas sociales de la comunidad laboral. La responsabilidad, por tanto, es tanto externa como interna.

Externamente, implica tener que responder ante algunas personas o cuerpo administrativo, por su desempeño específico. Internamente, implica compromiso.

El personal responsable también rinde cuentas a la autoridad para hacer lo que sea necesario para producir esos resultados y está comprometido a alcanzarlos como un logro personal.

Es necesario que exista el espíritu de desempeño. El propósito de una empresa es posibilitar que gente común haga cosas extraordinarias. La moral, si ha de tener algún significado, no debe ser exhortación, sermón o buenas intenciones. Tiene que ser un conjunto de prácticas. Particularmente debe:

  • concentrarse en la ejecución. Lo que primero que se requiere son altos estándares de desempeño, tanto para el equipo como para el individuo, y
  • concentrarse en oportunidades más que en problemas. Las decisiones que afectan a las personas, puesto de trabajo, pago, promoción, degradación y despido, deben expresar los valores y las creencias de ésta

En las decisiones sobre el trabajo en equipo, los líderes deben demostrar de que se dan cuentan de que la integridad es un requisito absoluto para cualquier gerente, la cualidad por antonomasia que tiene que traer consigo y que no puede esperarse que adquiera más tarde.

Cuanto más se desarrolle un individuo como persona, más puede lograr la organización. En esta percepción, se fundamenta la atención que debe darse al líder del proyecto y su educación avanzada.

Mientras mayor sea la seriedad e integridad, los objetivos y la competencia, más campo de acción hará que el individuo desarrolle su personalidad y su capacidad de trabajar en equipo.

Afrontando la realidad actual: conflicto y rutinas defensivas

A pesar de la mitología popular, los grandes equipos no se caracterizan por la ausencia de conflictos. Por el contrario, según mi experiencia, uno de los indicadores más confiables de un equipo que aprende continuamente es el visible conflicto de ideas.

En los grandes equipos, el conflicto se vuelve productivo. A menudo, existe un choque en torno de la visión. La esencia del proceso “visionario” radica en la emergencia gradual de una percepción compartida a partir de diversos enfoques personales. Aunque la gente comparta una visión común, puede tener diferentes ideas acerca de cómo concretarla. Cuanto más elevada sea la visión, más incierto será el modo de concretarla.

El libre flujo de ideas conflictivas es crucial para el pensamiento creativo, para descubrir nuevas soluciones que ningún individuo pudo hallar por su cuenta. El choque se transforma en parte del diálogo.

Por otra parte, en los equipos mediocres, un par de condiciones rodean habitualmente el conflicto. O bien, existe una apariencia de falta de él, o una rígida polarización. En los equipos de “superficie tranquila” los miembros creen que deben callar sus opiniones para mantener la unión: si cada persona expresara su parecer, el equipo quedaría desgarrado por diferencias irreconciliables.

En el equipo polarizado, los líderes hablan sin rodeos, pero las opiniones de confronte están profundamente arraigadas. Todos saben qué piensan los demás, y hay poco movimiento.

El aprendizaje en equipo, es una aptitud. Un grupo de individuos talentosos no produce necesariamente uno inteligente, así como un conjunto de atletas talentosos no produce necesariamente un gran equipo deportivo.

Los equipos inteligentes aprenden a aprender en conjunto. Las aptitudes de equipo, son más difíciles de desarrollar que las individuales.

Por eso los equipos inteligentes necesitan campos de entrenamiento, ámbitos de práctica conjunta para desarrollar sus aptitudes colectivas de aprendizaje. La ausencia casi total de prácticas o ensayos, es un factor predominante para impedir que la mayoría de los equipos sean unidades efectivas.

Ganar no es lo más importante, es lo único

Para ganar, necesitamos entender el valor del trabajo en equipo. Unhombre que fue más allá del deporte, su manera de motivar, enseñar e inspirar, implican otra forma de pensar y de vivir. Una historia verdadera entre un gran líder que influyó de forma excepcional en su equipo, en donde los resultados hablan:

“El evento que marcó el concepto de trabajo en equipo a través de la experiencia de Adantamariz: Aquel 15 de enero de 1967 marchaba el minuto 6:35 del último cuarto en el primer Súper Bowl de la historia, el Coliseo de Los Ángeles lleno, y Elijah Pitts, talentoso corredor de Green Bay, toma el balón a tan solo una yarda de la anotación y, ¡touchdown!, el marcador definitivo es 35-10 sobre los inofensivos Jefes de Kansas City.

Cuando el reloj terminó de contar, la banca se vació inmediatamente para arrancar el festejo, mismo que entre personal de seguridad, jugadores y prensa, parecía más una batalla campal.

Entre ese “montonal” de gente pude afortunadamente acercarme hasta quien lucía antes del término del juego una camisa implacablemente blanca con corbata negra, pero ahora la prenda se tiñe de naranja, justamente por el tradicional baño de agua de sabor al ser Campeón, me refiero al arquitecto del triunfo de los “Cheese Head”, su entrenador, Vince Lombardi.

El proceso para pactar una charla con el ahora Campeón de la NFL fue breve: toqué su brazo, le felicité y pregunté si al siguiente día era posible una entrevista, a lo que el neoyorquino de origen italiano respondió con un despreocupado “sí”. La brevedad de la petición resultó un problema, pues 24 horas después, al llegar a su casa y tocar la puerta, apareció un desconcertado señor con sombrero borsalino y gabardina, pero que tras un recordatorio, me permitió la entrada.

Las paredes de un hogar normal podrían ser aprovechadas para colgar algunos cuadros que adornen, pero lo que vi al entrar, bien podía ser al revés; parecía que Lombardi hubiera construido paredes especialmente para colocar los cientos de imágenes y banderines acumulados en su aún corta carrera como coach profesional.

El recorrido mediante el tiempo comenzó con una fotografía de él en las afueras del Colegio Religioso donde que cursó a los 15 años, después, otra con su primera pizarra y plumón, pues en 1954 llegó al fútbol americano profesional como asistente de los Gigantes de Nueva York. Otra más reciente también adorna el pequeño pero acogedor terruño, data de 1956, en su oficina dentro de las instalaciones de los Empacadores, donde además de entrenar ejerció la Gerencia General.

Las anteriores sólo por mencionar algunas, ya que dejó fuera otras tantas desde su nacimiento el 11 de junio de 1913 en su barrio natal, Brooklyn. Olor a viejo tenía la sala a la que me llevó; cuatro chaparrones asientos rojos serían testigos de la plática.

— ¿Por qué puedo pensar que este es el mejor momento de su vida?

— Creo firmemente que el mejor y mayor momento de cualquier hombre, su logro más grande y su mayor satisfacción, es aquel momento sublime en que después de haber trabajado arduamente con todo su empuje, esfuerzo, dedicación y corazón a favor de una causa noble, se encuentra exhausto en el campo de batalla, ¡Victorioso!

— ¿Qué es necesario para llegar al éxito?

Fortaleza mental, compromiso y sacrificio. Son esenciales para el éxito. Es esencial entender que las batallas se ganan primero en los corazones de los hombres; la diferencia entre una persona exitosa y quien no lo es, no radica inicialmente en la falta de conocimiento, sino de deseo. Si tú sabes lo que quieres y luchas, a pesar de todo, dando un segundo esfuerzo en cada jugada, estás en el camino de la victoria, pero necesitas jugar con tu corazón.

Sorpresiva y silenciosamente Lombardi se puso de pie, giró 180 grados y dio cuatro pasos hasta la que imagino, era su habitación. Seguramente notó mi desconcierto y enfado. “Hace calor, ¿no?”, me preguntó desde el cuarto, a lo que respondí con un todavía confuso “sí”.

Al regresar a la charla, noté que su sombrero y gabardina dejaron de legitimar la conversación.

— Empacadores de Green Bay en su inicio fue una franquicia que no figuraba en las primeras posiciones, incluso enfrentó problemas económicos, ¿cómo consigue cambiar la mentalidad de sus jugadores y así llegar al Campeonato?

— Es fácil tener fe en uno mismo cuando eres ganador, lo que debes, es tener fe en ti y una gran disciplina, cuando todavía no eres el número uno. La medida de lo que somos es lo que logramos hacer con lo que tenemos.

Jim Taylor es su mejor corredor, pero al arranque de la temporada anunció su partida a Nueva Orleans al finalizar la competencia. Es sabido que por esa declaración usted decide no hablarle durante el certamen, más allá de lo necesario…

— Las personas que trabajan en equipo vencen, ya sea que vayan contra la defensa de un equipo de futbol o contra los problemas de la sociedad moderna. El futbol es como la vida, se requiere de trabajo duro, sacrificio, perseverancia, abnegación, dedicación, fuerza de voluntad, pero también de lealtad; el que se esfuerza solo un poco, recibirá solo un poco.

— Durante los entrenamientos usted hace mucho énfasis en la ejecución de jugadas: tacleo, bloqueo, recepción. Parece momentos una exageración con los muchachos…

— (Sonríe airadamente) Solo hay una manera de tener éxito: darlo todo. Yo lo hago y demando que mis jugadores hagan lo mismo. ¿Te parezco rudo?, cuando salgas al campo de juego, y tengas frente a ti un tipo de 120 kilos con los ojos fijos en ti, jadeando y echando espuma por la boca, esperando el momento de aplastarte con toda su fuerza, eso, eso te parecerá rudo.

— ¿Cree en la perfección?

— La perfección es imposible de alcanzar, pero solo quienes la buscan logran alcanzar la excelencia. Podemos lograr muchas más cosas siempre y cuando no creamos que lograrlas es imposible. Cuanto más trabajas, más difícil es la rendición.

— Usted es un hombre experimentado, ¿considera que ha obtenido lo máximo a lo que aspiraba cuando joven?

— (Suelta una carcajada y tras unos segundos responde) Debes vivir la vida como si ya hubieses muerto y se te hubiese dado la oportunidad de vivirla por segunda vez. Los líderes no nacen, se hacen. Están hechos por el esfuerzo duro, que es el precio que todos nosotros debemos pagar para alcanzar cualquier meta que valga la pena.

Parece que esa respuesta olía una de las distinciones más grandes que, pese a su muerte el 30 de septiembre de 1970, recibió, pues aún en nuestros días el trofeo que avala al mejor equipo de toda la liga, lleva su nombre: Vince Lombardi.

Como primer entrenador en la historia ganador del Súper Bowl, prensa escrita y enlaces radiales en vivo ya lo esperaban en el salón de conferencias del equipo, por esa razón el diálogo tuvo que finalizar. No obstante, al llegar a la puerta justo antes de la despedida definitiva, pregunté.

— ¿Por qué ganar?

— Qué sentido tan vacío existe participar en un juego en el que se puede vencer o perder, sino se tiene la convicción absoluta de conquistar la victoria. ¿No es entonces esa la razón esencial por la que competimos? Ganar no es lo más importante… es lo único.

Por tal motivo, el equipo debe de ganar.”

Conviértase en jugador de su equipo cambiando de enfoque en cuatro áreas

Para colaborar con su grupo de trabajo requiere llevar a cabo los siguientes ajustes:

  • percepción: vea a sus compañeros como colaboradores, no como competidores.Observe en cualquier equipo y podrá ver el potencial para la competencia. Los hermanos se pelean por conseguir la atención paterna. Los subordinados compiten por aumentos de sueldos y ascensos. Los jugadores se esfuerzan por comenzar el juego y no quedarse en la banca porque todos tienen esperanzas, metas y sueños que quieren alcanzar. Pero para los miembros que colaboran, ayudarse unos a otros es más importante que competir unos contra otros. Se conciben como una unidad trabajando juntos y no permiten que la competencia entre ellos dañe el equipo entero
  • actitud: apoye a sus compañeros en lugar de sospechar de ellos. Existen personas que se preocupan tanto por sus intereses que sospechan de todo el mundo, incluyendo sus compañeros de equipo. Pero adoptar la actitud de completar la tarea y no competir con ellos es posible si se deja de sospechar de los demás y se transforma en alguien que apoye. Es cuestión de actitud. Esto significa asumir que los motivos de las demás son buenos mientras no se pruebe lo contrario. Si confía en la gente, los va a tratar mejor, y si los trata mejor, ambos estarán en mejores condiciones de crear una relación de colaboración
  • enfoque: concéntrese en el equipo, no en usted.Como parte de un equipo, por lo general se hará una de dos preguntas cuando ocurra algo: “¿Cómo me beneficia esto?” o “¿Cómo beneficia esto a mi equipo?” Donde coloque su atención dirá mucho sobre si compite con otros o los complementa. El escritor Cavett Roberts lo dice de esta manera: “El verdadero progreso en cualquier campo es una carrera de relevo y no una carrera individual”. Si se enfoca en el equipo y no solo en usted, podrá pasar la estafeta cuando sea necesario en lugar de tratar de completar la carrera solo, y
  • resultados: crea en la victoria a través de la multiplicación.Cuando trabaja junto a sus compañeros de equipo puede hacer cosas muy importantes. Si trabaja solo, se quedan muchas victorias sobre la mesa. La colaboración tiene un efecto multiplicador en todo lo que hace porque libera y perfecciona no solo sus habilidades sino la de los miembros del equipo

La efectividad del desarrollo en los equipos de trabajo

Walter Chrysler decía: “Me da pena la persona que no puede disfrutar verdaderamente su trabajo, no sólo nunca se sentirá satisfecha, sino que jamás logrará algo que valga la pena”. Aristóteles creía que todo lo que hacemos, lo hacemos con un ojo puesto en otra cosa.

Evidentemente él creía que no se puede confiar en los motivos de nadie. No estoy de acuerdo con esto. En la mayoría de los casos considero que se le debe de dar el beneficio de la duda a las personas. Tratar de mantener los motivos correctos y ánimo a los compañeros del equipo e inculcarles la misma intención: confiar.

Sin embargo, si hay alguien, que intenta interferir en el objetivo del equipo y antepone siempre su agenda, estará demostrando que no es una persona confiable. Cuando se trata del trabajo en equipo, los motivos importan.

La efectividad del desarrollo en los equipos de trabajo se sustenta a través de la comunicación y confianza, como lo relata la historia de “El león y los tres toros”, del escritor de fábulas griego Esopo, nos ayuda a entender cuán importante es para los compañeros de un equipo la comunicación.

Tres toros vivieron juntos en un pastizal por un largo tiempo. Aunque comían y vivían uno al lado del otro, nunca se hablaban. Un día llego un león y se puso a observarlos. Estaba hambriento, pero sabía que no podía atacar a los tres de una vez porque juntos lo vencerían y matarían. Así que se acercó a los toros uno por uno. Como los otros no sabían lo que estaba pasando con el otro, no se dieron cuenta que el león estaba tratando de separarlos.

El león que era astuto, tuvo éxito en dividirlos y al aislarlos pudo atacarlos individualmente. Así derrotó a los tres y sació su hambre.

Esopo concluye la historia diciendo: “En la unión está la fuerza” La efectividad de un equipo está fincada en la comunicación y la confianza.

Conclusiones

Cuesta imaginar que Noé hubiese logrado culminar la construcción, botadura y gobierno del arca sin fomentar la capacidad de asumir riesgos y la creatividad.

Salvo en las situaciones más rutinarias, el conseguir que se hagan las cosas siempre requiere cierta dosis de ingenio. Los proyectos más estimulantes, en lo que las personas se sienten realizadas, suelen ser aquellos que se parecen a un viaje a las montañas rusas, cuando nunca se sabe bien a dónde va a llevarnos la próxima curva, pendiente o recodo de la vida, pero disfrutamos del viaje confiando en que todo está correctamente dispuesto y en nuestra capacidad para aguantar hasta el final. Como la tortuga, los mejores directores necesitan estirar el cuello para tener la seguridad de que están avanzando.

Si no cambia por el equipo, el equipo podría cambiarlo a usted. La inflexibilidad es uno de los peores defectos humanos. Se puede aprender a controlar la impetuosidad, a vencer el miedo con confianza, y la pereza, con disciplina. Pero para la rigidez de mente no hay antídoto, lleva en sí la semilla de su propia destrucción.

Piense como una persona sabia, pero comuníquese en el lenguaje del pueblo. Las relaciones nos ayudan a definir quiénes somos y lo que podemos llegar a ser. Muchos podemos seguir el rastro de nuestros éxitos hasta las relaciones esenciales.

Fuentes: NWMN Consultores,  Oakland John S. “Administración por Calidad Total”, John C. Maxwell “Cualidades esenciales de un jugador de equipo”, Randolph  y Posner “Reglas para trabajar en equipo”

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